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“Mi pequeño gran milagro”

Doble honor
Fe en acción
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“MI PEQUEÑO GRAN MILAGRO”

Emocionantes historias de mujeres agraciadas con la maternidad


Viviane Castanheira


La Biblia está llena de historias de mujeres que no pudieron cumplir su sueño de tener un bebé. Ana, por ejemplo, oró insistentemente por un hijo y Dios la escuchó. Ella dio a luz al profeta Samuel, uno de los personajes bíblicos más significativos. Sara no pudo quedar embarazada, pero ganó la bendición del Señor y tuvo a Isaac en la vejez.

El Creador también ha otorgado el milagro de la maternidad a muchas mujeres en la actualidad. Este es el caso de Ariane Morais de Aquino, de 23 años. A pesar de su corta edad, el ama de casa pasó por dificultades para embarazarse. Ariane sufrió dos abortos espontáneos, y en su tercer embarazo, su hijo nació con muchos problemas de salud y no resistió. “En el tercer embarazo, descubrí que el bebé tenía hidrocefalia y otras enfermedades y que estaba en riesgo de vida. Di a luz a un niño, pero murió diez minutos después”, dice Ariane.

Ariane Morais de Aquino, su esposo, Fábio Júnior, y el niño Benjamim: gratitud a Dios – Foto: Archivo Personal

La pérdida del embarazo afecta las emociones de las parejas, pero este deseo no debe ser olvidado. “Estaba desolada, pero me afirmé en la Iglesia”, enfatiza la joven, que se congrega con su familia en la IIGD.

Muchas veces, le dijeron a Ariane que debería rendirse. Sin embargo, eligió creer en la promesa recibida. “Un día, una colaboradora me dijo que me mantuviera firme porque Dios tenía una bendición para mí”, recuerda. En menos de 30 días, Ariane confirmó el nuevo embarazo. “Hoy, mi hijo Benjamim tiene dos años y cuatro meses. Es inteligente, guapo y está lleno de salud. Alabo al Señor, porque mi mayor deseo se cumplió”, celebra.

Agradecida con Dios también está la asistente Adna Alyne Gomes Dias, de 30 años. Casada con Romário Moreira hace seis años, tenían planes de tener muchos hijos desde el inicio de la relación. Sin embargo, el tiempo pasaba y el embarazo no sucedía. Debido a esto, Adna buscó ayuda médica y le diagnosticaron síndrome de ovario poliquístico. La enfermedad puede provocar la ausencia de ovulación, dificultando la concepción. A Adna se le aconsejó que se sometiera a tratamiento, pero se negó. “No lo acepté, porque esperaba quedar embarazada solo con la intervención de Jesús”, revela la asistente.

Adna Alyne y su esposo, Romário, esperando a Júllia Sarah: respuesta divina – Foto: Archivo Personal

En medio de este torbellino de eventos, Romário entregó su vida a Cristo y la pareja comenzó a determinar juntos la bendición. “Una noche en la iglesia hablé con Dios. Dije que estaba segura de que podía quedar embarazada sin tratamiento porque confiaba en Su poder. Pero, si esa no era su voluntad, le pedí que me quitara las ganas de ser mamá”, se conmueve Adna al recordar que, en ese mismo momento, pasó una colaboradora declarando la llegada del heredero. “¡Cómo lloré esa noche! ¡Fue una respuesta a mi oración!”, dice. Un mes después de esta experiencia, Adna confirmó la victoria. “Estábamos muy contentos. Mi esposo lloró mucho porque pensó que no podía darme hijos. Estoy embarazada de seis meses, esperando la llegada de la princesa Júllia Sarah”, se alegra la asistente, miembro de la IIGD.

La educadora Elaine Chaparro da Silva Coqueiro, de 42 años, se casó a los 39 y quería quedar embarazada pronto. Como se sabe, a partir de los 35 años se estima un aumento de la aparición de anomalías cromosómicas en los bebés, siendo estos embarazos considerados de alto riesgo por la comunidad científica. “Desde el principio, mi esposo solía decir que Dios nos daría un hijo”, recuerda Elaine, quien participó en el propósito de fe realizado por el Día de la Mamá. “El pastor entregó un caramelo a las mujeres que querían quedar embarazadas y me acordé de lo que profetizó mi esposo”, destaca.

Se confirmó el embarazo y la pareja celebró: “Fue el día más feliz de nuestras vidas”, enfatiza. Pero en la misma semana, la alegría se convirtió en preocupación. “Tuve que ser hospitalizada por sangrado y dolor intenso. Se encontraron numerosos fibromas y la necesidad de una cirugía de emergencia. El médico nos dejó claro que el feto no sobreviviría en esa situación y probablemente me quitaría el útero”.

La mamá, Elaine Chaparro, el padre, Luiz Carlos y el príncipe, Luan – Foto: Archivo Personal

El miedo acechaba a Elaine, que esperaba ser trasladada a un hospital de la capital del estado. Sin embargo, conocía al Dios de las promesas. Él no la abandonaría. “Clamé al Padre”, dice ella. Al día siguiente, Elaine recibió la visita de otro profesional de la salud. “El médico apareció como un ángel. Me dijo, con todo cariño, que cuidaría de la ‘mamá de alto riesgo’, ya que no podría volver a quedar embarazada”. El especialista sabía de lo que estaba hablando: a los 40 años, Elaine tenía fibromas y su ovario derecho estaba comprometido. Pero, el médico entró en la lucha por la vida del bebé y la futura mamá, no operando a la pedagoga en aquel momento. “Estaba en completo reposo. Aun así, fue un embarazo con varias hospitalizaciones. Pero el Creador nos fortaleció”, enfatiza.

El 4 de junio de 2019 nació el hijo de Elaine y Luiz Carlos. Luan vino al mundo con salud, contrariando la Medicina. “El equipo médico quedó impresionado con el tamaño de los fibromas. Declararon que era imposible que el embarazo se hubiera producido en esas circunstancias». Ahora, el niño tiene dos años, no deja de ir a la escuelita de la Iglesia y hasta está alabando al Señor. “¡Dios me permitió vivir todo esto, para exaltar Su Nombre todos los días, a través de mi pequeño gran milagro!”, concluye.


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